¿PORQUE EL NOMBRE DE "RUTA DEL CARACREMADA"?

El Caracremada, nombre con el que se conocía a Ramón Vila, era un bergadán nacido en el pueblo de Peguera, el cual es considerado  como el último maqui catalán que luchó hasta el final de sus días contra el franquismo.

 

Ramón Vila Capdevila (Peguera, Berguedà, 1908 - Castellnou de Bages, 1963) conocido también con los sobrenombres de Cara Cremada (cara quemada), y Peus Llargs (pies largos) fue un anarcosindicalista de la CNT durante la Segunda República Española.

 

Combatiente en la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial y guerrillero antifranquista hasta su muerte en el año 1963. Fue el último maqui que plantó cara al franquismo. Siempre demostró un gran valor, atrevimiento y un conocimiento del medio geográfico que le permitió una larga vida en la clandestinidad, saboteando al régimen, hasta que en una emboscada en Castellnou de Bages, cayó muerto por las balas de la Guardia Civil.

 

El hecho de que ruta utilice el nombre de "Caracremada" responde a las siguientes motivaciones, relacionadas con el citado personaje:

 

- El Caracremada era un gran conocedor de la zona, i el hecho de utilizar su nombre para la ruta es una manera de relacionar el paisaje, las montañas y la historia reciente de estos rincones pre pirenaicos.

 

-  El Caracremada procedía de una familia de campesinos de las zonas del Alto Berguedà y el Alto Solsonés, por lo que las raíces paternas y maternas estaban muy relacionadas con diversos lugares por los cuales discurre la ruta.                                                                                     

-  Como último maqui catalán y por el hecho de que su vida estuvo siempre relacionada con la lucha contra el nazismo y el franquismo, el Caracremada es un personaje muy emblemático en la zona, siendo considerado como el verdadero bandolero del siglo XX.                                                                                                                                            

-  Como maqui que tuvo que huir constantemente de la fuerzas de seguridad del régimen, el Caracremada conocía como la palma de su mano estas montañas, donde tenía sus principales escondites y refugios.